lunes, 22 de febrero de 2016

Frases sobre la sexualidad que todo adolescente debería saber






1. Acepta y reconcíliate con tu cuerpo. Esto te permitirá disfrutar de una sexualidad mucho más sana y placentera.

2. Haz de tu cuerpo un aliado, nunca un enemigo.


3. Practica el amor a tu cuerpo con hábitos sanos, pero no le rindas culto obsesivo.

4. Otra cosa es la orientación del deseo sexual: ¿qué personas te atraen sexual y emocionalmente? Esto determinará tu heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad... Te hará decidirte también por un hombre o una mujer al escoger pareja. No tiene por ser algo fijo. Podrán producirse cambios a lo largo de tu vida en función de las experiencias que vivas.




5. Entiende el significado de identidad sexual: ¿te sientes hombre o mujer? Es un concepto relacionado con tu género sexual y probablemente será estable a lo largo de tu vida.
6. Escucharás hablar de muchas prácticas sexuales: petting, sexo oral, masturbación, coito... Unas te resultarán llamativas, otras te causarán rechazo. Pero hay algo básico que debes saber: tú, y solo tú, eres quien elige cómo disfrutar de tu propia sexualidad (o, dado el caso, llegando a un acuerdo con tu pareja).
7. Comprobarás que muchas personas se obsesionan con el coito o penetración vaginal. Esto no significa que sea mejor o peor que cualquier otra práctica. Es solo una práctica sexual más, pero su enorme influencia se debe a que nuestra sociedad actual procede de un modelo de sexualidad falocrática; es decir, exclusivamente centrada en la reproducción, los genitales y el coito.
8. Cuando decidas tener relaciones sexuales, recuerda que no tienes por qué practicar el coito vaginal si no quieres o no te sientes preparado/a. La sexualidad es mucho más amplia.
9.  Para prevenir estas enfermedades, también puedes tomar otras medidas como conocer bien tu propio cuerpo, la buena higiene sexual, la comunicación con tu pareja y preguntar solo a sexólogos y expertos si tienes cualquier duda sobre sexualidad.
10.En el sexo es fundamental respetarse y respetar a la otra persona.




La enseñanza de la iglesia católica sobre la educación sexual

Al tratar el tema de la educación sexual, inmediatamente nos encontramos con una primera dificultad: la del uso que se le da al término "educación sexual". Para las organizaciones antivida, enseñar educación sexual significa darle a la juventud una información sexual explícita y desprovista de valores morales, con un lenguaje y una metodología que no respetan la modestia natural de los niños ni la autoridad de sus padres. A esta educación sexual le podemos llamar "educación sexual hedonista", para distinguirla de una positiva y prudente educación sexual, que los padres, en el momento oportuno, deben darle a sus hijos.1
Para las personas que respetan la vida y la familia, enseñar educación sexual significa formar los valores inherentes a la sexualidad humana, que son la transmisión de la vida y la expresión del amor conyugal y cuyo objetivo es que los jóvenes respeten dichos valores por medio de la virtud de la castidad. Sin embargo, a algunos en el movimiento a favor de la vida y la familia, no les gusta este término y prefieren usar otros, como "educación en el amor" o "educación para la castidad", etc., términos que parecen ser más adecuados. Por otro lado, como el mismo Santo Padre ha usado el término "educación sexual", para referirse a una prudente y correcta formación de los valores inherentes a la sexualidad,2 estamos en libertad de usar dicho término, siempre y cuando se distinga claramente su significado del que le dan los grupos antivida. De esta forma se evitarán lamentables confusiones.
El punto que queda por aclarar, sin embargo, y que quizás constituya un tema de división entre las mismas personas pro vida es, si aún una educación sexual prudente se debe ofrecer a un grupo de niños o jóvenes, mixto o no, especialmente en el ámbito de un colegio católico. ¿Qué dice la Iglesia sobre este punto?
La enseñanza pontificia más reciente del Magisterio sobre la educación sexual se encuentra en el número 37 de la exhortación apostólica de Juan Pablo II, "Familiaris consortio", sobre la misión de la familia cristiana en el mundo actual, publicada en 1981. Lo primero que nos enseña el Papa aquí es que la educación sexual debe ser situada en el contexto de una educación para el amor, dada por los padres de forma delicada: "La educación para el amor como don de sí constituye también la premisa indispensable para los padres, llamados a ofrecer a los hijos una educación sexual clara y delicada."3 Es decir, los padres deben usar un lenguaje y un modo de comunicación que respete la modestia natural de sus hijos, y que no se convierta en una ocasión más de incitación al pecado, sino que resulte en un correcto aprecio del don de la sexualidad humana y de la castidad. "En este contexto es del todo irrenunciable la educación para la castidad, como virtud que desarrolla la auténtica madurez de la persona y la hace respetar el `significado esponsal' del cuerpo."4
Lo segundo que nos enseña el Vicario de Cristo es que, "La educación sexual, derecho y deber fundamental de los padres, debe realizarse siempre bajo su dirección solícita, tanto en casa como en los centros educativos elegidos y controlados por ellos."5 La escuela, y más aún la que es católica, no puede nunca imponerles a los alumnos un programa educativo, especialmente en materia de sexualidad, con el cual los padres no estén de acuerdo y sobre el cual no tengan control. Por eso el Papa continúa diciendo: "En este sentido la Iglesia afirma la ley de la subsidiaridad, que la escuela tiene que observar cuando coopera en la educación sexual, situándose en el espíritu mismo que anima a los padres."6 La ley de la subsidiaridad significa aquí, que la escuela no debe ni suplantar ni absorber la labor educativa de los padres hacia sus hijos, sino ayudarles en dicha labor. Esto obedece a la enseñanza de la Iglesia que dice: "Puesto que los padres han dado la vida a sus hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la prole, y por tanto hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos."7
En su encíclica "Divini illius magistri" de 1929, sobre la educación cristiana de la juventud, el Papa Pío XI les reserva a los padres la delicada tarea de una prudente educación sexual, en la cual se incluya una respetuosa referencia a las partes íntimas del cuerpo humano: "En este delicadísimo asunto, si, atendidas todas las circunstancias, se hace necesaria alguna instrucción individual, en tiempo oportuno, dada por quien ha recibido de Dios la misión educativa y la gracia de estado, hay que observar todas las cautelas, sabidísimas en la educación cristiana tradicional."8 En la frase "quien ha recibido de Dios la misión educativa y la gracia de estado", el Papa Pío XI se refiere a los padres. Esto se corrobora por lo que él mismo dice a continuación: "Importa...sumamente, que el buen padre, mientras hable con su hijo de materia tan lúbrica, esté muy sobre aviso, y no descienda a particularidades y a los diversos modos con que esta hidra infernal [es decir, el vicio de la lujuria], envenena tan gran parte del mundo a fin de que no suceda que en vez de apagar este fuego, lo excite y lo reactive imprudentemente en el pecho del sencillo y tierno niño."9
Obsérvese además que esta prudente educación sexual, dada por los padres, que incluye una respetuosa mención de los órganos o funciones sexuales, debe ser impartida, dice esta encíclica, de modo "individual y en tiempo oportuno". El contexto de una clase, por lo tanto, no es el ámbito adecuado para tan delicada materia, que por su intimidad y fragilidad, debe ser reservada a la familia, debido a que la relación entre padres e hijos, constituye, por designio de Dios, el único ámbito moral y sociológicamente adecuado para tan delicada formación. Los padres son los que mejor conocen las necesidades personales de sus hijos, así como el modo y momento adecuados para responder a sus preguntas o adelantarse a las situaciones, sin ir más allá de lo necesario, según la edad y comprensión del niño.
¿Cómo entender entonces la enseñanza de Familiaris consortio 37, de que la educación sexual debe realizarse bajo el control de los padres, tanto en casa como en la escuela? En primer lugar, esta enseñanza no debe entenderse como una puerta abierta a la educación sexual de cosas íntimas en el ámbito de una clase. Sería absurdo pensar que una exhortación apostólica como la Familiaris consortio fuera a ir en contra de una prohibición de Pío XI, que se encuentra en un documento de mayor autoridad magisterial, como lo es su encíclica Divini illius magistri. La referencia a la escuela, por parte de Juan Pablo II, se refiere a la cooperación que ésta debe darle a los padres en esta delicada tarea, y nunca a su sustitución, como ya se indicó anteriormente al explicar el principio de subsidiaridad aplicado a la escuela en relación con los padres.
Pero, ¿de qué cooperación se trata? En primer lugar, tratándose de la escuela católica, ésta tiene el deber de enseñar la moral sexual, como parte integral de la enseñanza religiosa. De esta forma la escuela católica estaría ayudando a los padres a cumplir lo que les enseña la Familiaris consortio cuando dice: "Por los vínculos estrechos que hay entre la dimensión sexual de la persona y sus valores éticos, esta educación debe llevar a los hijos a conocer y estimar las normas morales como garantía necesaria y preciosa para un crecimiento personal y responsable de la sexualidad humana. Por esto la Iglesia se opone firmemente a un sistema de información sexual separado de los principios morales y tan frecuentemente difundido, el cual no sería más que una introducción a la experiencia del placer y un estímulo que lleva a perder la serenidad, abriendo el camino al vicio desde los años de la inocencia."10
En segundo lugar, la escuela católica también debe ayudar a los padres propiciando el diálogo y la cooperación entre padres y maestros. De esta forma los maestros pueden ayudar a los padres, sobre todo cuando sus hijos tienen necesidades especiales. Es muy importante que los maestros promuevan entre sus alumnos la importancia de una buena relación con sus padres. Después de todo, a nivel emocional, la mejor arma de un joven contra la promiscuidad, es el amor de sus padres. "Es necesario que los padres cooperen estrechamente con los maestros de las escuelas..., los profesores, a su vez,..., han de trabajar muy unidos con los padres, a quienes deben escuchar de buen grado, y cuyas asociaciones o reuniones deben organizarse y ser muy apreciadas."11
En este contexto, la autoridad de la escuela católica, sobre todo la autoridad eclesiástica, (por ejemplo, el párroco, en el caso de una escuela parroquial), puede ayudar mucho a aquellos padres que lo necesiten, proporcionándoles una adecuada formación religiosa y moral (el nuevo catecismo sería de mucha importancia en esto) e información en materia sexual (sobre las enfermedades de transmisión sexual, los daños de los anticonceptivos, etc.), para que los padres a su vez, según su discreción, estén mejor preparados a la hora de educar a sus hijos en esta materia tan delicada.
En tercer lugar, la escuela católica o la parroquia pueden organizar, en cooperación con los padres y bajo su control, seminarios o jornadas educativas extracurriculares sobre el respeto a la vida y la castidad para jóvenes de secundaria en adelante. Por medio de charlas, videos, etc., en este tipo de actividades se pueden enseñar los valores del auténtico amor humano, sobre todo la amistad, la familia, el matrimonio y la vocación religiosa. Al mismo tiempo y de forma prudente, es decir, utilizando un lenguage respetuoso y sin entrar en detalles ni exposiciones explícitas (y mucho menos eróticas) de ningún tipo (ni visual, ni verbal, etc.) sobre órganos o funciones sexuales, se puede incluir una denuncia del mito de las "relaciones sexuales sin riesgo", alertando de forma general sobre los peligros de las enfermedades de transmisión sexual y los daños e ineficacia de los anticonceptivos y el preservativo. De la misma forma se les puede mostrar a los estudiantes la belleza de la transmisión de la vida. Sin embargo, el objetivo más importante en todo esto, es que los jóvenes conozcan la doctrina moral de la Iglesia sobre la sexualidad humana, sobre por qué las relaciones sexuales fuera del matrimonio constituyen materia de pecado grave y por qué el matrimonio es el único contexto adecuado para la expresión física del amor conyugal.
Dejando a los padres la información respetuosa sobre cuestiones más íntimas para ser tratadas en casa con sus hijos a partir de la adolescencia, de forma individual, adaptada a las condiciones de cada hijo y con el padre del mismo sexo; la escuela puede, a través las estas actividades antes mencionadas, prestar una gran ayuda a los padres y a sus hijos en la difícil pero importante tarea de la educación sexual, o mejor aún, de la educación en el auténtico amor humano y en la castidad.12
Notas: 1. Concilio Vaticano II, Declaración "Gravissimun educationis", sobre la educación cristiana de la juventud, número 1, 28 de octubre de 1965. De ahora en adelante citada como GE, seguida del número correspondiente. 2. Juan Pablo II, Exhortación apostólica "Familiaris consortio", sobre la misión de la familia cristiana en el mundo actual, número 37, 22 de noviembre de 1981. De ahora en adelante citada como FC, seguida del número correspondiente. 3. Ibíd. 4. Ibíd. 5. Ibíd. 6. Ibíd. 7. GE 3. 8. Pío XI, Encíclica "Divini illius magistri", sobre la educación cristiana de la juventud, número 20, 31 de diciembre de 1929. 9. Ibíd. 10. FC 37. 11. Código de Derecho Canónico, canon número 796, artículo 2, 25 de enero de 1983. 12. Cuando utilizamos los términos "educación para el amor" o "educación para la castidad" no nos estamos refiriendo a ciertos programas que se están utilizando hoy en día en no pocas escuelas católicas en los EE.UU. y que utilizan estos mismos términos. Lamentablemente dichos programas adolecen de por lo menos algunos de los problemas mencionados en este artículo. (Si desea saber sobre estos programas, coonsulte el artículo titulado "La influencia de Kinsey en las escuelas católicas de los EE.UU.", publicado en nuestro boletín bimensual Escoge la Vida, en el número de enero-febrero de 1995, p. 5 o, diríjase a Vida Humana Internacional y con muchísimo gusto le daremos más información al respecto.) Los términos "educación para el amor" o "educación para la castidad" deben entenderse según la enseñanza de la Iglesia, la cual hemos explicado en este artículo.
Nota: El autor fue profesor de teología moral en el Seminario Regional San Vicente de Paúl en Boynton Beach, Florida, EE.UU. Actualmente es coordinador auxiliar para Latinoamérica de Vida Humana Internacional. Este artículo fue publicado por primera vez en el boletín bimensual Escoge la Vida de la misma institución, en el número de enero-febrero de 1996, pp. 5-6, 8.

Fuente: vidahumana.org
Por Adolfo J. Castañeda, S.T.L.

domingo, 21 de febrero de 2016

5 ventajas de la abstinencia sexual


Mientras que una minoría hace de la abstinencia un santuario y del celibato un modelo de vida, el resto de los mortales la pasa mejor. Sin embargo, no siempre hacemos lo que queremos y muchas veces nos gustaría contar con mejor compañía que una almohada inerte (al menos por un rato). Pero no desesperéis, oh jóvenes de la nueva era, que incluso esta calamidad tiene un costado beneficioso. Es más, no tiene uno, sino cinco:

1. Te volvés más ingenioso

Una de las grandes ventajas de la abstinencia es que toda esa fogosidad contenida puede canalizarse de muchas maneras. No me refiero a escribir una novela histórica, limpiar debajo de tu cama o ejercitar una habilidad novedosa, me refiero a aumentar el número de horas en internet. Ya sea comentando noticias intrascendentes o abriendo un perfil en cuanta red social aparezca, contás con tiempo de sobra para desarrollar tu ingenio. Pero como todos sabemos, de todos los barrios de internet, el que más se beneficia de la abstinencia es la red del pajarito. Y esto no lo afirmamos a la ligera. Científicos de la universidad de Paysandú han llegado a afirmar que cada tweetemanado es un espermatozoide que no llega ni al óvulo ni al latex.

2. Simplifica la vida doméstica

¿Está cansado de tener que ordenar la mesa tras ponerse muy ardiente? ¿Las patas de la cama comienzan a ceder? ¿Las sábanas parecen ensuciarse demasiado rápido? No se desanime, ni piense que la respuesta es comprar sábanas oscuras. Simplemente olvídese de toda actividad sexual y sus sábanas permanecerán tan limpias como frías. Aguarde, los beneficios no acaban aquí: tampoco tendrá que preocuparse por el estado de su ropa interior ni por lo poco sexy que se ve el pijama de tela polar que le regaló su abuela en su último cumpleaños.

Tiempo para vos

3. Conversaciones post sexo

Por menos complicada que sea la otra persona, no deja de ser una persona. Y no hay que ser Bergman para saber que hasta la persona menos complicada se vuelve especialmente complicada porque no es complicada. ¿Cuándo aflora la complicación en las relaciones de a dos? Inmediatamente después de que las hormonas se comieron su plato principal. El postre tiene el amargo sabor de conversaciones incómodas, generalmente basadas en un malentendido que se estira y estira como un preservativo. Además de incómoda, la conversación suele tener un carácter existencial, sobre todo cuando te preguntás ¿Qué carajo estoy haciendo acá con esto?

Es genial porque no habla

4. Los sexólogos no te afectan

¿De qué repollo brotaron los sexólogos? No lo sabemos. Lo único que sabemos es que aparecen en los programas de televisión compartiendo espacio con astrólogos y lectores de la borra del café. Nadie sabe mucho sobre ellos, salvo que se dedican a dar consejos para ejercitar la única actividad que viene garantizando la existencia animal desde tiempos inmemoriales. Por eso, su existencia es tan útil como la de un respirólogo, alguien que detecte errores en tu forma de respirar y te recete métodos de relajación de las fosas nasales para tener una experiencia de respiración integral y placentera. Pero lo importante es que el manto de estos embajadores de los sex shops y los laboratorios, solo se cierne sobre los pobres infelices que tienen una vida sexual activa. Así que si ese no es tu caso ¡hurra!

Inmune a los sexólogos

5. Es el método anticonceptivo más barato.

Decile “adiós” al sexo y “hola” a la solvencia económica. Esas piedritas en los zapatos de tu economía son los preservativos, pastillas, anillos y parches. Pero pueden volverse aún más caros en caso de que no funcionen. Así que el ahorro es potencialmente mayor si te ponés a pensar en los pañales, el jardín, la escuela, los cumpleaños y todo lo que conlleva la repugnante unión de un óvulo con un espermatozoide.
Este es tu momento. La liberación total está ocurriendo en ti. Nada ni nadie te pueden parar. Sos la evolución del ser humano. Sos el testimonio de que no todo lo que importa es el sexo. Hay muchas otras cosas. Estás vos. Vos y tu circunstancia. Si Dios naciera de nuevo se construiría a tu imagen y semejanza. Estás en la gloria. Tu porvenir está encarnándose. Sos la envidia de las masas. No, mentira. 

LA ABSTINENCIA




Es posible que hayas escuchado hablar sobre la abstinencia de diferentes maneras.
Algunas personas creen que la abstinencia significa no tener relaciones sexuales vaginales, y disfrutan de otros tipos de actividades sexuales sin correr el riesgo de llegar al embarazo. Esto también se conoce como relaciones sexuales sin penetración.
Para otras personas, la abstinencia es no tener relaciones sexuales vaginales cuando la mujer puede quedar embarazada. En realidad, esto se llama abstinencia periódica, que es uno de los métodos de observación de la fertilidad.
Y hay otras personas, que por el contrario, definen la abstinencia como el comportamiento de no practicar ningún tipo de juegos sexuales con su pareja. Ésta es la definición que usaremos en estas páginas.
La abstinencia continua es la única manera de estar absolutamente seguro de que no habrá un embarazo no planificado y de prevenir el contagio de una enfermedad de transmisión sexual (ETS).

¿Qué es sexo?


La palabra sexo es utilizada frecuentemente para designar diversas cosas. Por ejemplo, cuando se nos pregunta cuál es nuestro sexo, acertadamente respondemos hombre o mujer; sin embargo, la palabra sexo regularmente se utiliza para referirse a actividades que tienen que ver con la obtención de placer sexual.
Según el diccionario* sexo se define como la “...propiedad según la cual pueden clasificarse los organismos de acuerdo con sus funciones reproductivas”. También la definición de la Real Academia**, refiere al sexo como la “condición orgánica que distingue al macho de la hembra, en los animales y en las plantas”.
Estrictamente hablando, el sexo es el conjunto de características biológicas que diferencian al macho de la hembra y que al complementarse tienen la posibilidad de la reproducción.
Estas características biológicas no se refieren sólo a los órganos sexuales, sino también a diferencias en el funcionamiento de nuestros cuerpos.
Precisamente, las diferencias de los organismos del hombre y la mujer, son las que permiten que, al unirse sus células sexuales, exista la posibilidad de la reproducción.
*Guido Gómez de Silva, Breve diccionario etimológico de la lengua española, FCE y El Colegio de México, 1988.
** Diccionario de la lengua española, Madrid, 1970.

La sexualidad




La sexualidad está conformada por los elementos biológicos, es decir, el sexo; los psicológicos, como es el sentirse y pensarse como hombre o mujer; y los sociales, que hacen referencia al comportamiento que establece la sociedad para cada sexo. Entonces se puede entender por sexualidad a la forma en la que cada ser humano se manifiesta como hombre o como mujer, de acuerdo a las normas y valores propios de su cultura y de su época.
Así pues, los seres humanos en todas sus acciones manifiestan su sexualidad, desde la forma de vestir, hablar, caminar, etcétera, hasta en aquéllas en que se demuestran los afectos, las relaciones con los demás y la búsqueda de la intimidad y del placer. Al igual que con la palabra sexo, en muchas ocasiones el término sexualidad se ha usado para referirse sólo a las actividades que tienen que ver con el placer sexual; sin embargo, como ya se mencionó, la sexualidad forma parte de cualquier expresión humana, ya sea con búsqueda de placer sexual o sin ella.
La sexualidad se va modificando en cada etapa de la vida del individuo, y está básicamente determinada por el aprendizaje adquirido en el medio que le rodea. Es por eso que de una edad a otra los intereses sexuales van cambiando, coincidiendo generalmente con los cambios corporales. La sexualidad al irse construyendo ofrece la posibilidad de modificarse para permitir un mejor desarrollo del ser humano.
La sexualidad está conformada por los elementos biológicos, es decir, el sexo; los psicológicos, como es el sentirse y pensarse como hombre o mujer; y los sociales, que hacen referencia al comportamiento que establece la sociedad para cada sexo. Entonces se puede entender por sexualidad a la forma en la que cada ser humano se manifiesta como hombre o como mujer, de acuerdo a las normas y valores propios de su cultura y de su época.
Así pues, los seres humanos en todas sus acciones manifiestan su sexualidad, desde la forma de vestir, hablar, caminar, etcétera, hasta en aquéllas en que se demuestran los afectos, las relaciones con los demás y la búsqueda de la intimidad y del placer. Al igual que con la palabra sexo, en muchas ocasiones el término sexualidad se ha usado para referirse sólo a las actividades que tienen que ver con el placer sexual; sin embargo, como ya se mencionó, la sexualidad forma parte de cualquier expresión humana, ya sea con búsqueda de placer sexual o sin ella.
La sexualidad se va modificando en cada etapa de la vida del individuo, y está básicamente determinada por el aprendizaje adquirido en el medio que le rodea. Es por eso que de una edad a otra los intereses sexuales van cambiando, coincidiendo generalmente con los cambios corporales. La sexualidad al irse construyendo ofrece la posibilidad de modificarse para permitir un mejor desarrollo del ser humano.

¿QUE ES SEXUALIDAD?







Remite al conjunto de relaciones que los individuos establecen entre sí y con el mundo por el hecho de ser sexuados. Es un concepto complejo, adecuado para hablar del tema sexual en los seres humanos. Actualmente, algunos incluso prefieren usar el término //psicosexualidad// para referirse a la sexualidad humana, pues con esta palabra se manifiesta la estrecha relación que tiene el sexo -un aspecto eminentemente corporal- con el pensamiento, las emociones, la inteligencia, la edad, el nivel de desarrollo, la personalidad, el equilibrio mental y los valores.